TIPNIS: Homenaje desde el corazón a Juan Yujo Teco

foto Yujo

Para don Juan

Luego de la paliza en Chaparina, quedó un dirigente con parálisis y compromiso neurológico, hospitalizado, luego lisiado en domicilio, hasta la muerte. JUAN YUJO TECO...


¡Cómo nos duele esta noticia! Un hombre indigena sano y convencido de su lucha justa. Aqui reproducimos algunos homenajes.

 

Comisión comunicación CIDOB.- Sus manos ya no le funcionaban bien por su enfermedad y estaba practicando mucho para volver a caminar nuevamente. Era muy amable y solía pasar la tarde caminando un poco y sentado en su silla en las oficinas de la Subcentral en Trinidad, a veces podía viajar a su comunidad, cuando se puso un poco mejor.

A pesar de todo, no le fallaba la memoria y  recordaba de manera precisa su lucha y la lucha de su pueblo por su territorio. Participante de la Octava Marcha Indígena en defensa del TIPNIS, él contaba cómo la enfermedad se desató cuando vio por televisión cómo algunos corregidores se pasaron del lado del gobierno y estaban cambiando todo un legado histórico por algunas dádivas. Don Juan Yujo Teco, es un defensor del TIPNIS. Pongo que “es”, y no que “fue”, porque la lucha que él y muchas otras generaciones emprendieron, y siguen emprendiendo a pesar de las adversidades y la maquinaria estatal disfrazada en plena embestida,  es para que no se extingan para siempre sus formas de decidir, de pensar, de luchar y de vivir la comunidad. Vivía en una casa pequeña y compartida, antes de su dolencia,  comía lo que podía cazar  y pescar.

Sus manos estaban limpias porque trabajaba la tierra cada día, y por eso mismo él no salía en la tele ni en las noticias, porque la vida de la gente sencilla no sale ni vale en el negocio de las grandes corporaciones mediáticas y mucho menos aún para los grandes proyectos capitalistas, ya sean hidroeléctricos o viales.

Solo quería recordarlo con sus palabras humildes que encerraban grandes enseñanzas, tan importantes  para todos los que pensamos en alternativas al monstruo-capital racista, colonial, que destruye vidas y avanza desposeyendo y arrasando territorios.

Lo recordamos, es la sangre de nuestros hermanos, que no se olvida.

REBELDE (duramente)

Mi apellido: ofendido; mi nombre: humillado; mi estado civil: la rebeldía; mi edad: la edad de piedra

 


 

Aimé Césaire

Un gran luchador del TIPNIS

Después de una larga convalecencia, murió el valiente luchador indígena Don Juan Yujo Teco, esposo de Doña Laida Humaday, Secretaria de Educación y Salud de la Sub-central TIPNIS.

Don Juan, nos relató hace unos meses toda la lucha por su territorio. Cómo combatieron contra cocaleros de la Federación de Evo Morales y “pichicateros”, el año 2009. Cuando los indígenas se quejaron a policías y militares para que el Presidente Evo, haga cumplir lo firmado anteriormente con respecto a la línea roja avasallada por su gente y haga cumplir el título ejecutorial antes entregado por él mismo. La respuesta fue “ustedes tienen que defender su territorio”, como vencieron flechas contra ametralladoras haciéndolos correr con la cola entre las patas; como marcharon por sus derechos, por su territorio, por el Fondo Indígena (IDH), hoy usado discrecionalmente para proyectos Evo Cumple, por campesinos, colonizadores, bartolinas, fondos manejados para propaganda y vanidad del presidente con rostro indígena y corazón neoliberal; estuvimos juntos en las últimas marchas, conocimos su coraje y tesón.

El movimiento indígena pierde un gran luchador del TIPNIS.  Nos quedan su enseñanza, su visión y su camino.

 


 

 DESPUÉS DE CHAPARINA, MUERE DON JUAN YUJO TECO

Dr. Gastón Cornejo Bascopé
Julio 2013.
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Juan Yujo TecoLuego del 25 de septiembre, después de la paliza en Chaparina, quedó un dirigente con parálisis y compromiso neurológico, hospitalizado, luego lisiado en domicilio, hasta la muerte.


Se llamaba Juan Yujo Teco el indígena en su selva beniana. Vivía en una casa pequeña y compartida, comía lo que podía cazar  y pescar. Sus manos ya no le funcionaban bien por su dolencia y se esforzaba para volver a caminar nuevamente. Era muy amable y solía pasar la tarde dando algunos pasos y sentado en su silla en las oficinas de la Subcentral en Trinidad; a veces, cuando mejoró un tanto, podía viajar a su comunidad. Recordaba de manera precisa su lucha y la lucha de su pueblo por su territorio, contaba cómo la enfermedad se desató cuando vio por televisión cómo algunos corregidores se pasaron del lado del gobierno y estaban cambiando todo un legado histórico por algunas dádivas.Después de una larga convalecencia, murió el valiente luchador indígena Don Juan Yujo Teco, esposo de Doña Laida Humaday, Secretaria de Educación y Salud de la Sub-central TIPNIS.

Se me pidió ayuda para que un especialista en Cochabamba pudiera proporcionarle tratamiento eficaz. Aseguré su atención hablando al mejor egresado del postgrado de la universidad de Chile. Pedí sus datos para adelantar diagnóstico y recibirlo con prontitud terapéutica.Pasó el tiempo y nada supe de la evolución y el sufrimiento de salud. Han pasado los meses y recién conozco su deceso. Por ello, conmovido y frustrado, relato la tragedia. Había participado en la VIII Marcha Indígena en defensa del TIPNIS y vivió Chaparina con todas sus dolencias.

Transcribo literalmente el escrito importante de Aimé Césaire, tipificado así mismo como rebelde, ofendido, humillado: “La lucha que Juan Yujo Teco y muchas otras generaciones emprendieron, a pesar de las adversidades y la maquinaria estatal disfrazada en plena embestida, es para que no se extingan para siempre sus formas de decidir, de pensar, de vivir la comunidad.Sus manos estaban limpias porque trabajaba la tierra cada día, y por eso mismo él no salía en la tele ni en las noticias, porque la vida de la gente sencilla no sale en el negocio de las grandes corporaciones mediáticas y mucho menos aún para los grandes proyectos capitalistas, ya sean hidroeléctricos o viales - agrega el autor el testimonio - sólo quería recordarlo con sus palabras humildes que encerraban grandesenseñanzas, tan importantes  para todos los que pensamos en alternativas al monstruo-capital racista, colonial, que destruye vidas y avanza desposeyendo y arrasando territorios”Concluye su denuncia afirmando: “Lo recordamos, es la sangre de nuestros hermanos, que no se olvida.”

Aún  añade confidente: “Don Juan, nos relató hace unos meses toda la lucha por su territorio. Cómo combatieron contra cocaleros el año 2009. Cuando los indígenas se quejaron a policías y militares para que el Presidente Evo, haga cumplir lo firmado anteriormente con respecto a la línea roja avasallada y se respete el título ejecutorial antes entregado por él mismo. Marcharon por sus derechos, por su territorio, por el Fondo Indígena (IDH), hoy usado discrecionalmente para proyectos electorales, por colonizadores y bartolinas, Estuvimos juntos en las últimas marchas, conocimos su coraje y tesón.El movimiento indígena pierde un gran luchador del TIPNIS.  Nos quedan su enseñanza, su visión y su camino”.

Yo pongo de relieve lo siguiente: ¡A veces, un iletrado de la selva merece más honor que mil Honoris Causa!, y esta es otra vida digna de un boliviano humilde que se pierde en el desprecio y la exclusión, la que otrora tratamos de combatir exigiendo el cambio estructural en pos de una Bolivia superada de racismo, respetuosa de las 36 nacionalidades del Estado Plurinacional.


Quien me manda el relato asegura que Juan Yujo Teco sufrió mucho  a raíz de la paliza que le dieron en Chaparina, luego vino la bronca y muy lamentablemente la muerte...de verdad ¡¡una triste historia!!


 

TESTIMONIO DE MAURICIO PACHECO


Fue el primer día que apoyamos activamente a la Octava Gran Marcha por el TIPNIS. Se había logrado reunir en unas pocas horas suficientes alimentos, ropa y medicinas para llenar hasta el tope una camioneta, que entre saltos nos hizo llegar hasta el sitio donde los hermanos de los 34 pueblos iban a pasar la noche.


Al salir, se decidió que buena parte de lo recaudado iría a los delegados del pueblo chiquitano, que no eran los que la estaban pasando mejor en ese momento, en tanto que las medicinas harían parte de un fondo común que se iría usando según se necesite. Esperábamos ver una especie de gran caos en el campamento. Cuando llegamos, nos quedamos un poco desconcertados por el orden y la tranquilidad que había en general. Casi todos simplemente descansaban, mientras un grupo improvisaba un partido de fútbol en un descampado. Pronto se acercaron algunos dirigentes a cargo de las diferentes comisiones, conversamos y les explicamos las decisiones que se habían tomado en la vigilia instalada en La Paz, respecto del destino de las cosas que llevábamos.


Llegó Don Juan. Con él descargamos rápido las medicinas y las separamos un poco, a un lado medicinas para los niños, a otro lado medicinas para el dolor, para las infecciones, para las diarreas. Cuando tocó encontrar al grupo que debía recibir la ropa, la cosa se hizo un poco más complicada. Cada grupo había definido un sitio para descansar, pero los chiquitanos no aparecían por ninguna parte. Salieron algunos a buscarles, sin éxito, luego salimos nosotros. Don Juan nos acompañó durante ese rato largo que tardamos en encontrar su campamento. Lo habían levantado cerca del río, detrás de unos árboles que involuntariamente los habían ocultado muy bien.


Caminaba lento Don Juan, cojeaba ligeramente y a veces me parecía que debía sostener uno de sus brazos. Días atrás había sido brutalmente golpeado por la policía durante la represión de chaparina, pero eso lo tuve que saber luego, gracias al relato de una amiga. Don Juan no se queja nunca, solo habla de los ratos que le hacían sonreír. Hablaba poco Don Juan.


No volví a conversar con él después de ese día. Lo vi fugazmente cuando la octava marcha llegó a La Paz, pero la enorme muchedumbre que los escoltó todo el camino, impidió que me acerque. Después de todo el tiempo que ha pasado, muchos de los rostros que conocí esos días se me han ido desvaneciendo, pero no el de Don Juan. Su rostro es el que esperarías que tenga un guerrero, de esos que seguramente solo podrás idealizar en novelas viejas. Esos rostros que ya no pertenecen a la mierda de mundo en el que vivimos.


Espero que no se haya ido triste Don Juan Yujo Teco. Como esas pocas personas que luchan más allá de las fuerzas de sus propios cuerpos, Don Juan debe estar orgulloso de haber puesto una buena semilla en los corazones de más de uno.

 


 

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detras del tipnis

“Detrás del Tipnis”  Elaborado por "Sólo fuego Producciones", documental de Karen Gil
Película de 70 minutos, disponible en Youtube.com Descargar Aquí  Para obtener la versión original escriba a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.