8 Marzo 2010
Naomi Klein – The Nation
Desde que la desregulación causó un desastre económico mundial en septiembre de 2008 y todo el mundo se ha vuelto otra vez keynesiano, no ha sido fácil oficiar de seguidor fanático del difunto economista Milton Friedman. Tan generalmente desacreditada está su variedad de fundamentalismo de libre mercado que sus admiradores están cada vez más desesperados por reivindicar victorias ideológicas, por exageradas que sean.
Héctor Béjar, 3 de marzo de 2010
Compartimos el dolor del pueblo de Chile víctima de dos conmociones: el terremoto de Concepción y Talcahuano y la forma como ha sido tratado según las normas y costumbres neoliberales.

Despúes del desastre en Chile salen a la luz voces para cuestionar al accionar del gobierno chileno, la ola de rumores en los medios de comunicación que ponen en estado de psicosis a la población, y que pretende justificar la miltarización que se ha implementado. Además de otras problemáticas y realidades sociales que han destapado los terremotos y el tsunami en Chile. Recogemos algunas de estas opiniones.
Las razones del terremoto social o el país que hemos construidoFrancisco Herreros - El Siglo
Cualquier análisis que pretenda rigor y seriedad debe partir del reconocimiento de la intensidad y la extensión geográfica del terremoto seguido de tsunamis en numerosas localidades costeras de tres regiones, la madrugada del 27 de febrero, inscrito ya entre las peores de las muchas tragedias que ha sufrido este país a lo largo y ancho de su historia.
El terremoto del día sábado 27 de febrero, deja al desnudo la ineficiencia e incapacidad del Estado chileno, que al parecer ni siquiera contaba con un sistema de comunicaciones alternativo, a través de sistemas de telefonía satelital o radio por ejemplo.
Demuestra que toda la arrogancia de la elite dominante sobre la superioridad del sistema neoliberal imperante en el país no tiene ninguna base en la realidad.
A una semana del terremoto en Chile - John Hopkins
Leer más: Terremoto en Chile, deja al desnudo la precariedad del estado chileno