Santos y Chávez negocian la reincorporación de Honduras a la OEA.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, auspició el pasado 9 de abril en Cartagena, Colombia una reunión con su homólogo de Venezuela, Hugo Chávez, en la que también asistió Porfirio Lobo, presidente de Honduras. La reunión pretendía agilizar el regreso de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que fue suspendida el 4 de julio de 2009, tras el golpe de Estado del 28 de junio de ese mismo año que depuso al presidente de ese país, Manuel Zelaya.

chavez-santosLuego de perpetrado el golpe, Chávez se ha convertido en uno de los principales apoyos del depuesto mandatario hondureño Manuel Zelaya, y ha negado la legitimidad de las elecciones presidenciales que dieron como resultado la victoria a Porfirio Lobo Sosa. Durante este tiempo, Chávez ha mantenido una dura crítica hacia el régimen de ese país, destacando la persecución política y violaciones a derechos humanos contra miembros opositores al régimen, la impunidad que gozan los responsables de estos crímenes y el exilio en que se encuentra el presidente Zelaya.

El panorama entre los mandatarios de Honduras y Venezuela cambió ese sábado, quienes antes parecían enemigos acérrimos, terminaron almorzando y posando sonrientes, incluso Chávez declaró que le había caído muy simpático el hondureño que ganó las ilegitimas elecciones, incluso ha asegurado " que habrá resultados muy positivos en los próximos meses" (refiriéndose a la situación de aislamiento político de Honduras). Finalmente, manifestó que le da mucho gusto ser útil en los procesos de armonización y acercamiento que involucren a Honduras y a los pueblos suramericanos. Así pues, Lobo se fue de Colombia optimista de que su país podría retornar a la OEA.

Mientras esto sucedía, en Honduras, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) hacía sus preparativos para el paro cívico nacional convocado para el 12 de abril, que como de costumbre, fue reprimido por fuerzas de seguridad del régimen de Lobo.

Una semana transcurrido el acuerdo de Cartagena entre los mandatarios de Venezuela y Colombia (y con la presencia simbólica del de Honduras), Chávez convocó a una reunión a la dirigencia del FNRP, con miras a incorporar sus demandas y encontrar así su beneplácito en las negociaciones que prepara junto con Colombia. Como resultado, el Frente consiguió incorporar cuatro de sus más importantes consignas: 1) el retorno seguro del coordinador y los exiliados, 2) el respeto a los derechos humanos, 3) la  instalación de una Asamblea Nacional
Constituyente y 4) la posibilidad de que se reconozca al FNRP como una fuerza política con las facultades de participar en futuros procesos electorales políticos para la toma del poder del estado desde la Resistencia.

Creadas las condiciones políticas y hecho el lobby necesario para que Caracas y Washington (a través de su aliado Bogotá) llegasen a un acuerdo, solo resta iniciar los movimientos para hacerlo una realidad. El primer paso lo dio el régimen de Lobo: el pasado 2 de mayo, la Corte de Apelaciones en Honduras dictaminó nulos los juicios contra el Presidente defenestrado Manuel Zelaya, lo que permite la posibilidad de su retorno al país. La comunidad internacional no tardó en reaccionar ante la noticia, mandatorios centroamericanos, así como Brasil y OEA, han emitido comunicados de satisfacción sobre los resultados del proceso.

A cambio de la mediación de Chávez y Santos y del marco legal que permite el retorno de Zelaya a Honduras, el régimen hondureño consigue su más apetecida presa: su reingreso a la OEA, y los EEUU por su lado, conseguirán dar por consolidado su golpe de estado. Lo que queda de este mes de mayo es crucial, puesto que para inicios de junio está convocada la reunión de la OEA, donde la reincorporación de Honduras será el plato fuerte del menú. Sin embargo, queda mucho por resolver: Zelaya no tiene del todo seguro el dictamen de la Corte de Apelaciones, puesto que debe esperar 60 días hasta que tenga pleno efecto y, obviamente, existe justificada desconfianza por que el régimen vaya a hacer algún artilugio legal para invalidarlo; por su parte integrantes del FNRP siguen siendo objeto de amenazas y violaciones a derechos humanos, y todavía no se vislumbra ninguna acción que demuestre que se hará cumplir las peticiones que entregaron a Chávez.  Solo queda esperar si el régimen hondureño tiene la voluntad de hacer cumplir las promesas que le darán el pase libre para reincorporarse a la OEA; y más aun, si esas promesas se mantendrán intactas luego de la resolución que salga de ese organismo multilateral.