2. El tema militar en la Nueva Constitución Política del Estado

El tema militar en la Nueva Constitución Política del Estado

Marco Escalera

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La promulgación de un nuevo texto constitucional marca un hito histórico en lo que se refiere al diseño del Estado boliviano. Asistimos al nacimiento del Estado Plurinacional de Bolivia, hecho que viene a representar una segunda fase constitutiva de la bolivianidad. Uno de los elementos centrales de este emprendimiento es lo que se ha venido a denominar la “descolonización”, término que absolutiza toda la dinámica social, política, económica y cultural tanto de la Sociedad Civil como del Sistema Político. Sin embargo de este principio motor del nuevo régimen –descolonizar la mentalidad de la población boliviana- se observa un tibio ensayo en cuanto se refiere a “descolonizar” la institución militar.

En relación al tema militar, a continuación se presenta un análisis comparado entre el texto de la antigua y la nueva constitución:

A.    Nuevas Disposiciones.-

En la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE en adelante) en el art. 10 se lee:

Artículo 10.

I. Bolivia es un Estado pacifista, que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz, así como la cooperación entre los pueblos de la región y del mundo, a fin de contribuir al conocimiento mutuo, al desarrollo equitativo y a la promoción de la interculturalidad, con pleno respeto a la soberanía de los estados.

II. Bolivia rechaza toda guerra de agresión como instrumento de solución a los diferendos y conflictos entre estados y se reserva el derecho a la legítima defensa en caso de agresión que comprometa la independencia y la integridad del Estado.

III. Se prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en territorio boliviano (2009: 15).



La historia militar boliviana conlleva un balance negativo para la heredad nacional.

A diferencia de sus vecinos, Bolivia jamás inició una agresión bélica con la intención manifiesta de apoderarse de territorios ajenos. A excepción del régimen del Mariscal Andrés de Santa Cruz, Bolivia nunca alcanzó la tan ansiada capacidad disuasiva, es decir la fortaleza de auto-defenderse militarmente por sus propios medios y esfuerzos ante la embestida  militar extranjera. Estos aspectos se deben –fundamentalmente- a la incapacidad histórica del Sistema Político de formular la Política Militar, de modo que los militares estén atareados en diseñar las estrategias y acciones institucionales orientadas a tal efecto. Tal vez, lo descrito líneas arriba haya motivado el espíritu del primer inciso del artículo en cuestión, o tal vez, la intención pacifista conlleve una estrategia de desmilitarizar y/o desmovilizar al país en una tarea fundamental: la autodefensa del patrimonio nacional.

Sin embargo del contenido del primero, en el artículo segundo se observa los esbozos de una Política Militar que claramente establece que la institución militar debe alcanzar la capacidad disuasiva, de modo poder defenderse ante el “caso de agresión (extranjera) que comprometa la independencia y la integridad del Estado”.

Al finalizar el 2010, se conoce acerca de una reforma militar en marcha que abarca aspectos diversos y esenciales dentro lo que significa el nuevo diseño  institucional militar. Así por ejemplo, se ha podido determinar que existe una decisión gubernamental de ocupar físicamente el territorio boliviano a través del denominado Nuevo Despliegue Estratégico Militar. Esto significa que el aparato militar está siendo desplazado hacia regiones (normalmente fronterizas) en las que históricamente el Estado boliviano ha brillado por su ausencia y en la que es imperioso imponer el principio de autoridad estatal. La reforma militar debe entenderse como  un conjunto de transformaciones al interior de la institución militar, orientadas a desarrollar un alto perfil profesional, que –a su vez- produzca cuadros militares idóneos y que logren finalmente la capacidad disuasiva.


Por su parte el inciso III expresa el sentimiento de auto-determinación de la bolivianidad, es decir de la capacidad de auto-regirse, auto-gobernarse sin que medien presiones ni influencias foráneas, mucho menos aquéllas establecidas con presencia militar en nuestro territorio.

B.    Disposiciones Invariables.-

La Asamblea Constituyente fue un escenario altamente conflictivo por las luchas ideológicas y políticas existentes al interior de los debates. Quizás una de las discusiones de mayor fricción fue la referida a la institución militar, poco o nada de estas controversias se han filtrado a la opinión pública, especialmente aquéllas que enfrentaban a las Fuerzas Armadas (FF.AA. en adelante) con los intereses de la Policía Nacional.Ddicho sea de paso los integrantes de la Comisión Militar en la Asamblea Constituyente eran mayoritariamente de origen policial. Sin embargo de esta ventaja comparativa  policial, en el texto final de la NCPE no se observan grandes cambios en relación al texto de la Antigua Constitución Política del Estado (ACPE en adelante). A continuación se presenta la redacción del “régimen de las FF. AA.” en la ACPE:

TÍTULO SÉPTIMO

RÉGIMEN DE LAS FUERZAS ARMADAS

Artículo 207º. Las Fuerzas Armadas de la Nación están orgánicamente constituidas por el Comando en Jefe, Ejército, Fuerza Aérea y Fuerza Naval, cuyos efectivos serán fijados por el Poder Legislativo, a proposición del Ejecutivo.

Artículo 208º. Las Fuerzas Armadas tienen por misión fundamental defender y conservar la independencia nacional, la seguridad y estabilidad de la República y el honor y soberanía nacionales; asegurar el imperio de la Constitución Política, garantizar la estabilidad del Gobierno legalmente constituido y cooperar en el desarrollo integral del país.

Artículo 209º. La organización de las Fuerzas Armadas descansa en su jerarquía y disciplina. Es esencialmente obediente, no delibera y está sujeta a las leyes y reglamentos militares. Como organismo institucional no realiza acción política, pero individualmente sus miembros gozan y ejercen los derechos de ciudadanía en las condiciones establecidas por Ley.

Artículo 210º.
I. Las Fuerzas Armadas dependen del Presidente de la República y reciben sus órdenes, en lo administrativo, por intermedio del Ministro de Defensa Nacional, y en lo técnico, del Comandante en Jefe.
II. En caso de guerra el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas dirigirá las operaciones.

Artículo 211º.
I. Ningún extranjero ejercerá mando ni empleo o cargo administrativo en las Fuerzas Armadas sin previa autorización del Capitán General.
II. Para desempeñar los cargos de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Jefe del Estado Mayor General, Comandantes y Jefes de Estado Mayor del Ejército, Fuerza Aérea, Fuerza Naval y de grandes unidades, es indispensable ser boliviano de nacimiento y reunir los requisitos que señala la Ley. Iguales condiciones serán necesarias para ser Subsecretario del Ministerio de Defensa Nacional.

Artículo 212º. El Consejo Supremo de Defensa Nacional, cuya composición, organización y atribuciones determinará la Ley, estará presidido por el Capitán General de las Fuerzas Armadas.

Artículo 213º. Todo boliviano está obligado a prestar servicio militar de acuerdo a Ley.

Artículo 214º. Los ascensos en las Fuerzas Armadas serán otorgados conforme a la Ley respectiva.


En la NCPE ya no se diferencia el régimen de las FF.AA. del régimen de la Policía Nacional, más bien en el Título VII de la Segunda Parte (Estructura y Organización Funcional del Estado), se aglutinan las disposiciones para ambas instituciones:

TÍTULO VII

FUERZAS ARMADAS Y POLICÍA BOLIVIANA

CAPÍTULO PRIMERO
FUERZAS ARMADAS

Artículo 243. Las Fuerzas Armadas del Estado están orgánicamente constituidas por el Comando en Jefe, Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada Boliviana, cuyos efectivos serán fijados por la Asamblea Legislativa Plurinacional a propuesta del Órgano Ejecutivo.

Artículo 244. Las Fuerzas Armadas tienen por misión fundamental defender y conservar la independencia, seguridad y estabilidad del Estado, su honor y la soberanía del país; asegurar el imperio de la Constitución, garantizar la estabilidad del Gobierno legalmente constituido, y participar en el desarrollo integral del país.

Artículo 245. La organización de las Fuerzas Armadas descansa en su jerarquía y disciplina. Es esencialmente obediente, no delibera y está sujeta a las leyes y a los reglamentos militares. Como organismo institucional no realiza acción política; individualmente, sus miembros gozan y ejercen los derechos de ciudadanía en las condiciones establecidas por la ley.

Artículo 246. I. Las Fuerzas Armadas dependen de la Presidenta o del Presidente del Estado y reciben sus órdenes, en lo administrativo, por intermedio de la Ministra o del Ministro de Defensa y en lo técnico, del Comandante en Jefe.
II. En caso de guerra, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas dirigirá las operaciones.

Artículo 247. I. Ninguna extranjera ni ningún extranjero ejercerá mando ni empleo o cargo administrativo en las Fuerzas Armadas sin previa autorización del Capitán General.
II. Para desempeñar los cargos de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Jefe del Estado Mayor General, Comandantes y Jefes de Estado Mayor del Ejército, Fuerza Aérea, Armada Boliviana y de grandes unidades, será indispensable ser boliviana o boliviano por nacimiento y reunir los requisitos que señale la ley. Iguales condiciones serán necesarias para ser Viceministra o Viceministro del Ministerio de Defensa.

Artículo 248. El Consejo Supremo de Defensa del Estado Plurinacional, cuya composición, organización y atribuciones determinará la ley, estará presidido por el Capitán General de las Fuerzas Armadas.

Artículo 249. Todo boliviano estará obligado a prestar servicio militar, de acuerdo con la ley.

Artículo 250. Los ascensos en las Fuerzas Armadas serán otorgados conforme con la ley respectiva.


A primera vista resalta que no existen modificaciones sustanciales , prácticamente la redacción es la misma, salvo en aquellas palabras en las que se incorpora el concepto de género o las nuevas denominaciones institucionales (Estado Plurinacional por República, Asamblea Legislativa Plurinacional por Poder Legislativo, etc.). Al parecer el mayor avance cuanti y cualitativo es hacer que las FF.AA. ya no cooperen sino –más bien- participen en el desarrollo integral del país.

De alguna manera llama la atención que la igualdad de género no es introducida en la obligatoriedad de prestar el Servicio Militar, puesto que éste sigue siendo monopolio de la masculinidad.

En suma, los retoques cosméticos a las disposiciones militares dentro la NCPE, reflejan varios fenómenos que concurren simultáneamente al intento de rediseñar el Estado Nación Bolivia, a saber:

a)    Existe una lucha de poder que enfrenta a las FF.AA. con la Policía Nacional en función de alcanzar preeminencia institucional. El escenario de la Asamblea Constituyente fue el espacio político que confirmó esta disputa. Esta cultura de  permanente confrontación, impide –de muchas formas- la consolidación del Estado boliviano. Históricamente tanto militares como policías han alcanzado altos niveles de autonomía institucional, que les permite –por ejemplo- mantener INTACTA la redacción constitucional de sus respectivas instituciones.

b)    Aparentemente, en esta lógica de confrontación institucional acaecida en el seno de la Asamblea Constituyente, el árbitro que dirimió la controversia fue el Poder Ejecutivo, que “salomónicamente” determinó la NO MODIFICACIÓN del texto constitucional. Lógicamente salta la pregunta: ¿se tiene control real sobre estas instituciones?

C.    Otras Disposiciones

En redacción.