Miradas criticas - MCB

Sabemos que la situación actual está caracterizada por la avasallante hegemonía del oficialismo, que pese a no tener una propuesta realmente revolucionaria ni siquiera la intención de resolver el tema de la tierra a favor de las naciones originarias, ha logrado eclipsar a la oposición que igualmente o peor aun, tampoco tiene propuesta. Sin embargo tenemos que manifestar que el imperialismo y la oligarquía aún no ha renunciado a la consecución de sus objetivos que es el de derrotar a nuestros pueblos, para ello se sirve del narcotráfico y el paramilitarismo más radical que aún se mantiene agazapado bajo las sombras de los siniestros personajes agrupados en los Comités Civicos, los partidos tradicionales de Manfred Reyes, Leopoldo Fernández y los resabios del la Unión Juvenil Cruceñista, todos ellos activos del extinto CONALDE.

En las esferas del gobierno del MAS y su administración aún campea el neoliberalismo y la corrupción. Pero es más, hasta el presente se está haciendo uso de los dineros del llamado Fondo Indígena, pero no para beneficiar a las comunidades, sino como una caja chica de libre disposición del gobierno para pagar parte de la renta dignidad, los referéndum por autonomías municipales indígenas, hasta incluso para financiar a entes del gobierno como el INRA para que den continuidad al proceso de saneamiento de la tierra, cuando las bases están pidiendo enérgicamente una nueva Ley de Tierras y Territorios.

La inseguridad de la población se ve en los altos índices de criminalidad y delincuencia y la incapacidad de la FELCC (policía) para dar protección a la población y para evitar más crímenes.

La situación en las comunidades no ha cambiado sustancialmente desde hace tres años atrás. No existe un programa sostenido de inversiones productivas. Con la nueva Constitución se ha legalizado al viejo latifuncio. Aún siguen como autoridades estatales en el área de desarrollo rural personas que siguen “acumulando experiencia”, todo ello para no llevar a cabo profundas transformaciones en el agro, que necesariamente pasan por adoptar políticas contra el complejo soyero y la agroindustria oligárquica del Oriente del país.

Los partidos del Sr. Joaquino, de Román Loayza, Alejo Veliz, Rime Choquehuanca y Ana María Flores divagan en la más absoluta orfandad y soledad, sin programa, sin propuestas serias, entregándose a ser favorecidos por la suerte para no perder su personería jurídica frente al caudal electoral del MAS. Para nosotros ninguna de estas opciones apuntan a consolidar el verdadero poder en las comunidades y en las poblaciones urbanas, ninguno responde al genuino pensamiento originario, por lo que vemos un porvenir poco alentador para los próximos cinco años.

Frente a este panorama, el MCB instruye a sus bases vetar a los candidatos de la derecha: Manfred Reyes Villa y Samuel Doria Medina y no votar por ellos, por ser los genuinos representantes de la más rancia oligarquía. Dejamos abierta la posibilidad de votar por cualquiera de las restantes opciones, inclusive el voto cruzado, pero sin incluir a los candidatos del PPB Convergencia y la UN (Manfred y Samuel).

Esta postura que aparentemente es ambivalente, expresa precisamente la ambivalencia del actual sistema, cuya crisis ha hecho que el gobierno del MAS aproveche de las circunstancias para volcar todo a su favor dando nacimiento a una nueva élite con los numerosos instrumentos institucionales y los inmensos recursos financieros del Estado que usufructúa para sí.

En lo que se refiere al voto en los cinco departamentos que ya rechazaron las autonomías departamentales, nuestra posición va en el sentido del NO A LAS AUTONOMIAS DEPARTAMENTALES en razón a que este propósito autonómico, mediante autonomías burocráticas y oligárquicas sitúa en último escalón a las autonomías indígenas como si realmente fuésemos la minorías, tiende a obnubilar nuestra autodeterminación y liberación de naciones originarias, puesto que su fin es entrampar el avance revolucionario del los indios, sino, que nos digan, por ejemplo: ¿Será posible pensar en la autonomía de la nación Aymara?, diríamos que eso es imposible por ley, establecida en la actual Constitución Política del Estado. Así, nuestra posición, al menos moralmente, se justifica.

Por el Comité Preparatorio del Primer Cabildo Nacional del MCB – Nueva Época, firman:

Diego, Ivan, Pedro Abdón, Manuel.

Noviembre 2009

Comunidades de Base

Qullasuyu