29/12/10 Hablando del D.S. 0748, REFLEXIONES “CRUDAS”

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Maria Lohman       
29 de diciembre de 2010.

Ya son decenas de spots televisivos de respaldo, críticas, comentarios  y anuncios de medidas de protesta, marchas y huelgas en torno al último Decreto Supremo 0748 (26 de dic. 2010), que impone una “nivelación” de los precios internos de gasolina y diesel con los precios internacionales.

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Antes (Bs.) Ahora (Bs.) Incremento (%)
Gasolina especial 3,74
6,47
73%
Gasolina premium 4,79 7,51 57%
Diesel Oil 3,72 6,80 83%

Mientras el gobierno se esfuerza en justificar la medida “en contra del contrabando y la subvención”, en las calles se vive una situación confusa; peleas por centavos en los precios del transporte y los víveres. Hay quienes especulan hasta en un 100%  y quienes se muestran solidarios con el gobierno,  incrementando “sólo” un 20%. Recién en el mes de enero se sentirán los verdaderos impactos.

Como un aporte al análisis, el Colectivo Somos Sur se ha propuesto sistematizar la información en torno a este hecho de gran impacto en la  página www.somossur.net. Ahí se encuentran el Decreto Supremo, una cronología de los acontecimientos, el discurso del presidente y vicepresidente, entrevistas y documentos a favor y en contra de la medida.

Más allá de los discursos observamos en las calles una población que pareciera dividirse en dos grandes bloques extrañamente compuestos: uniendo a opuestos y enfrentando a  iguales: 
  • los que apoyan el D.S. 0748; ahí están los dirigentes de algunas organizaciones sociales  matrices, afines al MAS, como el Pacto por la Unidad, el Conalcam, los petroleros, comunidades interculturales -aunque muchos a  regañadientes- junto a sectores empresariales ligados a las transnacionales -como la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, la CHB- y una mayoría de los medios escritos y radiales de la oposición.
  • los que se oponen al D.S. 0748; la gran mayoría de los pobladores de las ciudades y de los pueblos que avizoran una subida vertiginosa  de precios;  gente sencilla de a pie,  l@s que apoyan el proceso de cambio, pero que con la última medida andan bastante confundid@s. Junto a sectores sindicales (maestros, fabriles y otros) y organizaciones barriales y políticas que rechazan de frente el Decreto por “neoliberal”, están  los transportistas y representantes de la CAO (Cámara Agropecuaria del Oriente), sectores empresariales preocupados expresamente por la subida del diesel; los que no quieren que se les afecte un solo milímetro en sus intereses.


Extraña mezcla de intereses y posiciones. Pues, es importante un momento para tomar distancia y reflexionar más profundamente sobre ese CRUDO que nos tiene enfrentad@s entre herman@s y que no augura ningún inicio feliz del año nuevo que nos espera.

A continuación presentamos algunas reflexiones sobre esa “cruda” realidad que deben llevar a un debate sincero, soberano y transparente; única manera para superar la situación.

1.    BOLIVIA PAÍS PRODUCTOR DE HIDROCARBUROS

Una primera constatación – y que no está demás repetir- es que los conflictos en torno al precio del “barril de petróleo” que estos días se dan en Bolivia, se dan en un país rico en hidrocarburos, donde sólo se ha explorado y explotado el 6% de las tierras con potencial en petróleo y gas, que es más o menos la mitad de su extensión.

Bolivia hasta la fecha produce principalmente gas, pero también es productor de petróleo crudo, aunque de menor importancia, con un promedio de casi 17 millones de  barriles  de petróleo por año, que hasta 2005 cubrió la demanda interna. Se trata de un petróleo liviano que es procesado en las 3 refinerías del país, para abastecer básicamente la demanda de gasolina, kerosén y diesel.

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Pese a esta situación, y pese al proceso de cambio, extrañamente en los últimos años, la producción nacional de gasolina y diesel (incluso de gas) no ha sido suficiente para cubrir la creciente demanda interna, con que Bolivia hoy importa anualmente por un valor de 660 millones de dólares en crudo, diesel y gasolina. Que tal contradicción que vive nuestro  país productor de hidrocarburos, es debido a que hoy por hoy ni YPFB “nacionalizada” -que hasta la fecha quedó reducida a un ente meramente burocrático- ni  las empresas petroleras transnacionales que firmaron 44 contratos con el gobierno boliviano y que contractualmente deberían invertir no sólo en explotación, sino también en exploración, no llegan a cubrir las necesidades energéticas del país.

Aunque hay mucho discurso, en la práctica estas empresas sólo invierten en la producción (saqueo) del gas, para cubrir los cupos  comprometidos con Brasil y Argentina, a precios que les otorga amplios márgenes de ganancia,  más atractivos que el reducido mercado interno de producción de gasolina y diesel.
Es la “cruda” verdad y no debemos olvidar esta realidad: Bolivia tiene inmensas riquezas hidrocarburíferas que requieren ser trabajadas por YPFB, por los bolivianos y para los bolivianos.

La falta de interés en nuestro crudo por el mercado interno reducido y sobre todo por el precio “subvencionado” han hecho que las empresas petroleras desde hace 5 años no realicen  ninguna labor en prospección y exploración, mientras Bolivia cuenta con un stock de “reservas probadas” de petróleo crudo que podría satisfacer las demandas nacionales durante varias décadas. Todo argumento sobre la falta de reservas de petróleo expresa solamente intereses particulares para manejar nuestros recursos.

importaciones_petroleo

En este marco es importante conocer el anuncio del gobierno estos días acerca de una inversión de 1.751 millones de dólares en 2011 por parte de YPFB Corporación,  “priorizando las tareas de exploración de gas y petróleo”. Falta saber en qué medida este anuncio quede en el aire, conociendo que en la práctica son las transnacionales quienes controlan toda  la cadena de producción y comercialización hidrocarburífera.

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Lo que conocemos es que YPFB hasta la fecha  no se encarga de ningún aspecto operativo y no está previsto que lo haga en los próximos 4 a 5 años, con que las transnacionales siguen dictando sus planes y las importaciones continuarían en la medida que no se implemente un verdadero Plan Energético Nacional.

2.    LOS INTERESADOS EN LA “NIVELACION” DE PRECIOS

Las transnacionales petroleras, desde su  Cámara “Boliviana” de Hidrocarburos – CBH,   hace una semana  indicaron que no les interesaba hacer prospección en petróleo crudo, por “falta de incentivos”, mejor dicho por falta de un mayor margen de ganancias.

Recordemos  que Sánchez de Lozada en su afán de capitalizar/privatizar el sector, decretó la liberación de  los precios de los hidrocarburos, poniéndoles al nivel del mercado internacional. Esta medida beneficiosa para las transnacionales – entre otras- le costó el destierro por la férrea oposición de la gente.

Con este antecedente, su sucesor -Carlos D. Mesa-  tuvo que decretar la “subvención” de los precios del crudo, fijando un máximo de Bs. 3,7 (aproximadamente medio dólar) el litro de gasolina, lo que significa un tope de 27 dólares el barril.

Todos sabemos que el precio del barril a nivel internacional subió en forma desmedida, llegando a 150 dólares el barril, considerando que el COSTO DE PRODUCCIÓN de un barril de petróleo oscila entre 2 dólares  (Arabia Saudita) y 15 dólares (Estados Unidos). (En Bolivia se estima un costo menor de 8 dólares por barril de petróleo).

Capitales financieros y de especulación rondan el mundo y nos hacen creer que debemos estar en los márgenes de los “precios internacionales” para “no quedar atrás”, nivelando nuestros precios con los precios de Argentina, Europa, Estados Unidos…

Ahí  está una de las  causas principales que motivaron al gobierno nacional a emitir el último D.S. 0748, días antes de Año Nuevo, sin debate nacional, sin más ni menos, aumentando en más de 75% los precios de la gasolina y el diesel en el mercado interno, para “nivelarnos”… con el resto del mundo.

Chau subvención. ¡Que viva la “nivelación”!; triste célebre medida con matiz “neoliberal” ¿y  el 21060?, cuando los sueldos no son nivelados a los niveles “internacionales” (hablamos de un incremento de más de 75%, que empieza a mostrar sus primeros efectos en la canasta familiar). Todo sube y subirá, por lo menos en un 20%, como anunció el vicepresidente, mientras los analistas hablan de hasta 100% de incremento en algunos precios… Y lo que nos espera.

Una medida que beneficiará por cierto a las empresas petroleras que recibirán mayores ganancias por la venta del crudo, cuyo precio por barril ahora es fijado en 90 dólares, con la posibilidad de incrementarse (o bajar….), según indica el Ministro de Economía y Finanzas Catacora.

3.    EL “CONTRABANDO”… ¿PRINCIPAL PROBLEMA?

La importación subvencionada de gasolina y diesel para cubrir una mayor demanda interna fomentó el crecimiento acelerado y descontrolado del contrabando de dichos combustibles, con millonarias pérdidas para el país.
Es un hecho que “moros y cristianos” se pelean un espacio para comprar  gasolina y diesel “barato” en el país para vender en países vecinos en el doble. Se habla de una pérdida de más de 150 millones de dólares por año.

Parece ser que el D.S. 0748 con su “nivelación de precios” estaría atacando este problema, ya que se quitaría el incentivo a los contrabandistas. Al respecto nos explicó el vicepresidente:

“Ya no podemos subvencionar ni a los contrabandistas ni a los poderosos que tienen cinco carros o seis carros. Lo que queremos es que esa plata de la subvención la usemos en beneficio de los bolivianos, de los más necesitados”.

Suena aceptable, usar los 150 millones de dólares en programas de empleo y en otros campos de interés de la gente, pero  qué pasa con el grueso de la población cuando ya se siente los impactos concretos del Decreto, la subida descontrolada de los precios. Aumentará el hambre y la miseria y antes de implementar una verdadera nacionalización con participación plena de YPFB se dará continuidad a algunos paliativos que justifican los nutridos sueldos de unos burócratas, antes de desarrollar  - “bolivianizar”- este campo tan importante para el futuro del  país.

Esta situación afectará a la gran mayoría de la población de desempleados y empleados. Mientras el gran sector “informal” NO recibirá ningún incremento salarial, los empleados en el sector formal no recibirán un incremento salarial similar al incremento de los precios. Ambos sectores sufrirán impactos muy fuertes en la canasta familiar (que sólo en el mes de febrero - según el ministro Catacora-  será atendida con un posible “incremento de un 7%" (inflación promedio del 2010 (!).

Así el pueblo boliviano debe pagar el mismo precio por sus combustibles (gasolina y diesel) que en Europa, mientras los ingresos (sueldos) no llegan a la decima parte. Esto parece ser un gasolinazo al mero estilo neo-liberal, salvando a las petroleras transnacionales.

4.    REFLEXIONES PARA ABRIR NUEVOS SENDEROS

Debemos ver el bosque en medio de tantos arboles, medidas y luchas internos por intereses específicos.

En la práctica el DS 0748 responde  a otra medida distractiva más en el marco de la "nacionalización" del gobierno de Evo Morales que consistió principalmente en aumentar la parte correspondiente al Estado hasta el 51% de acciones y reducir las utilidades de las transnacionales petroleras hasta aproximadamente el 20%, mientras hasta el momento la estatal YPFB no ha podido transformarse en empresa operadora y productiva del energético, por lo tanto las trasnacionales no han perdido su condición de productores y se les siguió pagando la diferencia entre el precio fijado para el mercado interno de 27,11 dólares y el precio internacional.

Con el DS. 748 se vuelve a la situación impuesta al país con Sánchez de Lozada, causando una verdadera ruptura en el "proceso de cambio", con la salvedad de mantener los precios del GLP (las garrafas de gas de uso doméstico) y el gas natural licuado congelados y sin ningún cambio, porque en realidad se estaría FAVORECIENDO a las empresas transnacionales que hoy por hoy NO ESTÁN cumpliendo con las clausulas de sus contratos (44) con el estado boliviano, que establecen que deben realizar prospecciones y exploraciones de gas como de PETRÓLEO.

Lo habitual en los países productores es que el precio del petróleo y sus derivados no se sujetan al precio internacional, sino a los factores de producción local con un margen razonable de utilidades, y ello es con el fin de proteger las capacidades productivas y competitivas de la economía nacional, como proteger las economías de la población menos favorecida.
De este modo en países como Arabia Saudita, Venezuela, Ecuador, entre otros, los precios del energético en sus mercados locales son los más bajos del mundo.  

Y mientras YPFB no asume su obligación de desarrollar obras de prospección y exploración, seguirá siendo un cascarón burocrático. Aunque en la parte discursiva oficial se jacta de su control de toda la cadena productiva, estas últimas medidas gubernamentales indican todo lo contrario: Las transnacionales petroleras, en los hechos, siguen controlando la cadena productiva y como consecuencia la mayoría de la población boliviana ha de sufrir las secuelas.

La verdad ahora es que el combustible cuesta el doble de lo que costaba hace pocos días y a nivel interno van  a regir las reglas del mercado internacional…

Esa es la medida que ha tomado el gobierno; la “cruda” verdad.

No es de extrañar el anuncio de diferentes sectores populares rechazando las medidas, tal como lo hicieron en años anteriores en defensa de los Recursos Naturales a favor de las mayorías del país.